20 de enero de 2016

Decir adios es crecer, solo por decirlo así


Ayer por primera vez, según recuerdo, crecí concientemente.
Parece una estupidez, ya que a diario vivimos situaciones en las nos toca madurar y crecer un poco más, pero la realidad es que estas situaciones suceden sin que nos demos cuenta y sin que le demos importancia.

Ayer no fue un día normal: sí, crecí como siempre, pero de modo conciente.
Y dolió mucho.


Siempre consideré que la vida me puso frente a muchas situaciones a las cuales les saqué bastante provecho. Algunas más otras menos.
Me gusta recordar la frase "Quien nunca tuvo problemas, tampoco sabe como resolverlos"

Muchas veces me planteo cosas que debí haber hecho diferente. Vuelvo a crear ese momento en mi mente, modifico a mi antojo acciones y reacciones, y pienso cómo lo resolvería hoy.
Es un juego.
Sé que no puedo cambiar nada, pero es divertido y cada tanto me llevo alguna reflexión interesante.

Tal vez ayer comenzó de esta forma; no lo recuerdo muy bien; el caso es que no fue un juego.

Recordaba cuando era adolescente, cursaba la secundaria, salía casi todos los fines de semana: un rato a lo de algún amigo, muchos recitales de rock, muy pocos boliches y muy pocas horas de sueño.

Más allá de que tengo muy en claro que ese estilo de vida quedó atras, en la adolescencia, cuando quise recrear en mi mente alguna de estas salidas, hubo un sentimiento que me obnubiló completamente.
¿Miedo? ¿Tristeza? ¿Resignación? ¿Melancolía? ¿Dolor? ¿Todos ellos?
Crecer se siente un poco así.

Entendí que nunca, nunca, nunca más iba a poder revivir esas salidas.
No fue sólo entenderlo, fue enseñármelo, fue hablar conmigo mismo y explicarme que todo cambió, todo es distinto y es irreversible.

Creo que esa fue la reflexión mas dolorosa, la irreversibilidad de la vida.
De la misma forma que nos duele cuando se rompe/pierde algún objeto muy querido, pero el verdadero dolor llega un tiempo después cuando queremos usarlo... y ya no está.

El año pasado me recibí de Diseñador Gráfico, este año cumplí 30 años, en noviembre fui papá y sigo escuchando rock. Algunas veces me emborracho un poco, ya no me acuesto tan tarde y los recitales son una o dos veces al año.


Crecí y sigo creciendo.
Se vienen muchas cosas nuevas, como siempre.
Que emoción, que miedo... vivir concientemente la vida

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