12 de agosto de 2015

Un golpe al cuerpo, directo a la cicatriz, directo al corazón


Ninguna de mis ex parejas o amores pasajeros me persigue por las noches de insomnio. No sueño con un futuro distinto que nunca fue, al cual anhelar con melancolía.
Tal vez porque el verdadero amor, es el que me acompaña hoy, desde hace ya muchos años.

Pero a decir verdad, tengo un fantasma que cada tanto, en esas noches de desvelo, se aparece llamando a mi puerta y me susurra "Ey, te acordás de mí?".



La última vez que nos vimos fue en la plaza de Villa del Parque.
Uno de los bancos que está en el centro, del lado de las canchas de bochas.
Habrán pasado 9 o 10 años de ese día, y lo recuerdo como si fuese ahora.
Un tiempo después hubo otro (re)encuentro, unas cervezas, un intento por recuperar algo que estaba destruido... o tal vez fue solo un sueño, una proyección de mi deseo, no lo recuerdo bien.

Volviendo a ese último día, en que me citaste para decirme que lo mejor era que nos tomemos un tiempo, que vos ibas a pelear por un amor y yo debía pelear con la soledad.
Era una decisión tomada. Solo querías comunicarmela.
Vos estabas muy enojado y algo de razón tenías, por eso me enojé yo también, porque el problema era yo y me negaba a aceptarlo.

Vos te fuiste para el lado de Devoto, yo para La Paternal.
Como una parodia al capítulo final de Okupas, la toma aérea nos mostró a cada uno yendo por su lado.

Mucho tiempo pasó.
Muchos viciosos se fueron.
Muchos defectos se aceptaron.
Y hace un tiempo te encontré.

No se bien cómo, googleando supongo.
Siempre fuiste muy reservado con tu vida real, y en tiempo de redes socialmente liberadas y privacidades inexistentes, pudiste mantener tu vida a resguardo.

Sé que te dedicás a la fotografía y muchas fotos me alucinaron.
Es todo lo que sé de tu vida.
Nunca más me buscaste. O si lo hiciste, al igual que yo, sólo fuiste un espectador del tiempo que pasó.

También encontré nuestras últimas ciber peleas en tiempos de fotolog. Pero también guardo grandes recuerdos, muy grandes recuerdos de momentos únicos de mi vida.

Es por eso que siempre decanto en la misma pregunta:
¿Tiene sentido volver a intentarlo?
Fuimos hermanos en un momento dado de nuestras vidas. Hoy soy muy distinto a ese joven de rulos y topper celestes que iba recitales todas las semanas y supongo que vos también.
Nunca volveremos a esa conexión que tuvimos, nunca volveremos a ser esos jóvenes.

Y acá estoy, una noche más, escribiendo un poco lo que cruza por mi mente.
Eso también nos unió.
Porque siempre nos gustó exteriorizar lo que nos pasaba, con rock, con proyectos delirantes y con puteadas.

Tal vez esta sea la despedida y el "perdón" que nunca puede decir.
Soltar algo que tenía muy aferrado para poder seguir creciendo.

Si estas ahí...
Si estás igual...
Si querés hablar...
Siempre hay tiempo para una cerveza más.
Bienvenido hermano, bienvenido al hotel.

Y sino, buena vida Cuartetero73.
Poder decir adiós, es crecer.

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