21 de agosto de 2015

Da ni él. Rabi NO! Bitch



Daniel Rabinovich, un genio del humor
Mi Les Luthier preferido

Gracias por dejarnos el legado de una risa sana, inteligente y con mucha magia.

Buen viaje,
y saludo a los de arriba



La siguiente obra del presente recital, ilustra un periodo poco conocido de la juventud de Johann Sebastian Mastropiero. Todo empezó cuando un conocido crítico se resfrió... se refirió. Se refirió a Mastropiero. Con esto, termino. ¡Con estos términos! Términos... no le han puesto eso, arriba de la T, la diéresis. Es un error de lipotimia.
Mastropiero se ha creado fama de artista espiritual pero come todo, pero come de todo. Pero con métodos. Con métodos pocos, claro. Con métodos poco claros. Podríamos llegar a admirarlo siempre ¿y cuándo tomaremos? Siempre y cuando tomáramos en cuenta su tenaza. Su tenaza ambición. Dos palabras. Tenaza – mbición. En los más pestrigiosos foros internaciona... presgirigioso, prestigi, prestgiri tigiri... en los más famosos foros internacionales en que estuve excitado, en que estuve en citado muchas veces, ¿eh?. Muchas veces he citado el fracaso de su operación. El fracaso de su ópera. Sion y el judío era antes. Sión y el judío errante. Que se basaba en una vieja leyendo ebria. Una vieja leyenda hebrea. Me di cuenta enseguida, no podía ser.
Siempre dije ¡qué dicha! Que dicha ópera no describe con acierto los sexos dos, los dos sexos... los éxodos de dicho pueblo, y por eso Mastropiero soportó ¿ha batido un huevo? Soportó habatido un nuevo fracaso.
Por esos días, Mastropiero enfrentó grandes problemas. Chocó con la bici... ¡Bicisitudes! Más adversas. ¿Qué le tocaron? Que le tocaron en suerte. Vivía acostado por las dudas. Vivía ACOSADO por las deudas. Por esos tiempos conoció a los condes de Frystat y cuando ya no podía más sacudió a la condesa. ¡Acudió! A la condesa, que era la persona ¿y, doña? Que era la persona idónea. La condesa se apiadó de él y le anotó un viejo, le costeó un viaje a Nueva York.
Allí, Mastropiero compuso la pieza que escucharemos a continuación, su célebre Daisy Daisy. Aquí termina la anécdota, pero el te mató. ¡Davía da! ¡PARÁ! Más... Pero el tema todavía da para más. Esto es... ¿todo? Esto es todo, todo esto, esto es, todo esto, eso, esto es, qué es esto, esto es coso, este soto es toso, ese seto es toso, todo soso. Es te, ese té ¿es de Totó o se destetó Teté? Totó, Totó es ¡AHHH! ¡Esto es todo!
 

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