18 de octubre de 2014

Una lección de $100


Le pregunto a la hija de un amigo, qué le gustaría ser cuando fuera mayor. Ella respondió que quería ser presidente algún día.
Sus padres estaban presentes y yo continué preguntando:
"¿Si algún día llegaras a ser presidente, qué sería lo primero que harías?”



Ella respondió sin vacilar:
“Daría alimentos y viviendas a todos los pobres."
Sus padres, orgullosos, pelaron los dientes en una radiante sonrisa y dijeron:
"¡Bravo, qué propósito más loable!"
Entonce yo le dije:
“Pero para eso no tienes que esperar a ser presidente. Puedes venir a mi casa y cortar el césped, sacar las malas hierbas y abonar el jardín. Te pagaré $100 por el trabajo, luego te llevaré al supermercado de mi barrio donde siempre hay un mendigo y puedes darle el billete para que se compre comida y empiece a ahorrar para su casa.”
La chica pensó durante unos segundos, luego mirándome fijamente a los ojos me preguntó:
“¿Y por qué no va el vagabundo a hacer el trabajo y le pagas directamente a él?"

Es fácil hacer caridad con la plata ajena

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